
El 24 de junio los lituanos festejamos San
Juan. En la antigüedad, a esta
celebración pagana se la llamaba Rasa. Más tarde, cuando se cristianizó se unió
a la de San Juan Bautista. Es una noche cargada de magia y misticismo.
En Lituania San Juan se ha
proclamado día festivo desde el 2003.
El pasado sábado 23 de junio en ACUL los
lituanos de Uruguay también festejamos esta noche como lo venimos haciendo desde
hace ya unos años.
Esta vez la organización del evento estuvo a cargo de Ąžuolynas conjuntamente con la Comisión de Jóvenes.
Azuolynas conformo una comisión encargada del evento quien
organizo la fiesta.
La apertura fue encomendada a Verónica Tellechea quien
relato a los presentes algunas de las tradiciones.
Se dispuso de mucho tiempo, mucho trabajo y mucha voluntad por parte de todos.
La fiesta contó con tres partes; la primera
fue sobre las 21 horas, luego de la apertura, donde se invitó a los presentes a
pasar por el “Arco de los deseos”. Era costumbre en esta fecha dar tres
vueltas por dentro del arco y pedir un deseo que se cumpliría lo más
próximamente.
En el patio prendimos el típico fogón y
alrededor de éste bailamos y cantamos. De noche, en lo alto de las colinas se
encendía un fogón, se creía que cuanto más ilumine mejor iba a ser la cosecha
en los campos.
El fuego ahuyentaba los malos
espíritus.
Los hombres demostraban su
masculinidad saltando el fuego. Se decía
también que aquellos que salten por encima del fogón y pidan un deseo
éste se cumpliría.
Nicolás Velo fue el integrante
de Ąžuolynas designado para explicar a los presentes los pasos de baile y
juegos que habíamos preparado en los últimos ensayos, a los que luego se integraron
muchas personas.
Las mujeres solteras, cada una con su
coronita, las
que fueron confeccionadas por las jóvenes del grupo y entregadas a las
presentes, intentaron probar su suerte
de casamiento. Las muchachas solteras esa noche se vestían con prendas de
lino blanco e iban cantando a los campos a trenzar coronitas. Generalmente se
trenzaban de 9 o 12 yuyos diferentes. Con ellas adornaban sus cabezas y
pronunciaban predicciones a cerca del futuro.
Realizaban el siguiente ritual:
luego que las muchachas solteras armaban su coronita se ponían de espaldas a un
tronco y las tiraban tratando de colocarlas en él. Así es que, según las veces
que demoraran en acertar eran los años que tardarían en casarse, por ejemplo,
si acertaban en la primera vez, se casarían en ese año o al año siguiente, si
acertaban en la segunda vez demorarían dos años en casarse, etc.
En esta oportunidad algunas lo
lograron, otras no...
Una piscina simbolizaba el río y dentro de
ella las velitas encendidas. Hombres y
mujeres se reunían en la orilla de los ríos llevando velas encendidas las
cuales ponían en el agua, así iluminaban la noche y además, cada vela llevaba
un papelito en el que iba escrito un deseo. Cuando se unían dos velas que
hubieran correspondido a un hombre y a una mujer era una posible pareja que se
podía formar.
La segunda parte de la fiesta fue
protagonizada por el grupo de danzas húngaras.
Este conjunto amigo nos acompañó
en esta noche participando no solamente con su espectáculo sino también
integrándose en los bailes y juegos mencionados antes.
Por último, comenzó el baile que duró hasta
la madrugada con la música a cargo de Nicolás Módena.
Agradecemos mucho a todas las
personas que participaron con su presencia así como también a todos aquellos
que no siendo parte del grupo organizativo, colaboraron para que la fiesta
transcurra con éxito.
A continuación algunas fotos de
la fiesta y también del back stage.
¡Esperamos las disfruten!


