REALIZADA POR EL EQUIPO
CREATIVO A LA SRA. ELVIRA MAČANSKIĖNĖ EL 6/5/07 EN LA SEDE DE
A.C.U.L
Integró Ąžuolynas
Integró U.L.J.S
“Entré en enero del ´77, éramos dieciséis mujeres y como doce varones. Fue una de las mejores épocas de mi vida.
Cuando íbamos a viajar, ensayábamos siete días a la semana. Los sábados me acuerdo que ensayábamos en la iglesia, porque acá muchas veces había fiestas.
Actuábamos casi todos los fines de semana, íbamos mucho al interior.
En los colegios se hacía un festival y te invitaban a bailar, además no solamente era al grupo Ąžuolynas, estaban también otras colectividades, que siempre eran mas o menos las mismas (Líbano, Armenia, Alemania, Hungría, Polonia, Yugoeslavia). Eso significaba que los conocías a todos, te hacías amigos de ellos también, porque te los encontrabas cada fin de semana en las actuaciones, e incluso nos invitábamos mutuamente a nuestros clubes para fechas como el 16 de Febrero, o algún festival para recaudación de fondos para los grupos de baile, o los propios Clubes.
Fue una época que viajamos mucho, viajé con Ąžuolynas por primera vez al exterior, a Buenos Aires varias veces, y a Estados Unidos.
Imaginate, 18 años, un mes en EEUU, Canadá, un montón de cosas nuevas que acá todavía no se veían como el shopping por ejemplo, lugares increíbles. Nos recibieron bárbaro, te sentías un poco como dioses porque eras como el ‘boom’ bailando allá, fue realmente increíble.
Bailar me encantaba, siempre me encantó, y hasta el día de hoy cuando bailan ustedes es como que te da cosita y te gustaría estar ahí.
Pero además del baile, y lo que significaba bailar, ponerte el traje, prepararte y todo, era en el lugar en donde estaban tus amigos.
Venías, bailabas, ensayabas, pero tu vida social fuera de acá también estaba más o menos en el mismo núcleo. Si no había ensayo nos juntábamos los fines de semana a charlar, a compartir lo que fuere dentro de la misma gente.
De hecho, hoy, nuestra barra de amigos -que estamos hablando de 27 años atrás- está basada en gente de ese grupo. Somos cuatro parejas, donde nosotros, somos los dos de Ąžuolynas pero en las otras tres parejas una de las personas es un ex Ąžuolynas.
La experiencia, los viajes, lo que se compartía en aquella época es irrepetible, fue muy especial pero por sobre todo me llevo AMIGOS.
Creo que cada grupo puede ser diferente, porque más allá de bailar y cuánto puedas sentir el bailar, que es fundamental, para hacerlo BIEN, tenés que sentirlo, si no... nunca lo vas a hacer bien.
Tenés que sentirlo en el alma, tenés que sentir la música, tenés que sentir el gusto por hacerlo pero casi tan importante como eso también es sentirte cómodo con el grupo de personas que estás. Que el grupo tenga un buen ambiente humano es lo mejor que te puede pasar en esta etapa de la vida.
Salíamos a bailar toda la noche a los bailes de aquella época, y al otro día a las nueve de la mañana, teníamos que estar acá de nuevo porque los domingos se ensayaba de mañana. Cuando llegabas al mediodía a tu casa, comías y dormías todita la tarde porque estabas que no dabas más.
Yo me acuerdo que en nuestra generación estaban los que trabajaban, y estaban los que estudiábamos, y no había tantos -excepto uno que yo recuerde- que estudiara y trabajara.
Yo me doy cuenta que ahora es una dificultad importante que tienen. La mayoría tiene que estudiar y trabajar, eso no te deja mucho tiempo. Son realidades totalmente distintas, momentos totalmente distintos.
Vivíamos todos en el Cerro, eso facilitaba también las cosas, pero ensayábamos cuatro horas por día más o menos, de ocho a doce de la noche y los domingos arrancábamos a las nueve como hasta las doce, o la una.
Cuando nos íbamos, que a veces era un poco peligroso, los varones salían con las chicas, nos repartían a todas casa por casa, y después se iban ellos cada uno para su casa.
Pertenecer al grupo de baile es como pertenecer a una Tribu urbana, como le dicen ahora.
Vivíamos para eso... y así estábamos, todos flaquitos”